sábado, 28 de junio de 2008

cultura y personalidad básica

Tradicionalmente la educación fue concebida como una actividad que se desarrollaba exclusivamente en el interior de las instituciones educativas y que comenzaba con el ingreso del niño a la escuela primaria. Sin embargo, hoy sabemos que esto constituye un error. Cuando el niño ingresa a la escuela, trae ya muchísimo camino recorrido. El Jardín de Infantes se encarga de desarrollar, ejercitar y perfeccionar nociones que están en la base de todo el aprendizaje escolar. Es así que la noción de número, que se enseña en primer año, sólo podrá ser adquirida si el niño ya trae consigo las nociones previas de cantidad: “muchos”, “pocos”, “todos”, “algunos”, etc.
Lo mismo sucede con la enseñanza de la historia. La noción de tiempo histórico se apoya en nociones más elementales y abarcativas como lo son “antes”, “después”, “ayer”, “hoy”, etc.
Y así sucesivamente con todas las asignaturas y disciplinas que se enseñan en la escuela.
Sin embargo, tampoco puede pensarse que la educación del niño comienza en el Jardín de Infantes. En efecto, al ingresar a este, el pequeño ya trae, también, muchísimo camino recorrido. Ha aprendido a hablar en el seno de su familia, ha aprendido a controlar esfínteres y domina ya muchos automatismos y hábitos adquiridos en el seno de su hogar. Pero además, ya ha sido iniciado en las pautas de relacionamiento con la sociedad, en ese código no explícito que regula las relaciones interindividuales en cada grupo humano.
En efecto, si concebimos a la educación como la actividad que comienza desde el nacimiento, que se ejerce desde el momento en que el animalito humano tiene contacto con los demás humanos, veremos que –como plantean Fullat, Vygotski, Leontiev, y muchos otros- la educación está en la génesis de lo humano. Solo afloran, surgen y se desarrollan las conductas “emergentes” o del tercer nivel, -es decir todas las conductas catalogadas como propias del ser humano (creatividad, lenguaje conceptual, pensamiento lógico, conciencia de sí, imaginación proyectiva, etc)- cuando el niño está en contacto con los demás humanos. El testimonio de los niños ferales demuestra que cada hombre es fruto de la actividad conjunta. Las actividades intelectuales superiores, específicamente humanas, no brotan espontáneamente con el crecimiento del niño, surgen y se desarrollan por el contacto humano. Solo la convivencia con el mundo humano permite que surja “lo humano” que cada recién nacido trae como una posibilidad.
Pero, las investigaciones de la Antropología Cultural van más allá aún. El concepto de “personalidad básica” vincula estrechamente a cada individuo con la cultura en la que está inmerso. Y el proceso de endoculturación no es más que un proceso educativo, concebida a la educación en su forma más amplia.
Jean Claude Filloux, en su libro “La Personalidad” (Cuadernos de Eudeba, Bs. As., 1967) plantea en el Cap. IV, la relación entre personalidad y cultura. Afirma que es imposible interpretar la conducta del individuo prescindiendo del medio social del cual provienen los estímulos, barreras y modelos que condicionan su acción.
Los trabajos de Sullivan, Karen Horney, Erich Fromm, Kardiner, etc. conceden una primerísima importancia al determinante social, concebida la sociedad como un conjunto de instituciones que poseen un efecto determinante sobre la personalidad.
Las investigaciones de las sociedades primitivas, realizadas por Ruth Benedict, Margaret Mead, Linton, Lévi-Strauss, demostraron la relación existente entre el tipo de cultura y el tipo de personalidad. Y así fue como dejó de estudiarse al niño inserto en el seno de la familia occidental moderna, para centrar la atención en niños provenientes de estructuras familiares muy diferentes, que originan tipos de conducta característicos.
La cultura se define como el conjunto de normas, valores, standards de comportamiento, que traducen el “modo de vida” del grupo. La personalidad es un producto psico-social.
Uno de los pioneros de la antropología cultural, Herskovitz, dice:
“Una cultura es el modo de vida de un pueblo, en tanto que una sociedad es el conjunto organizado de individuos que siguen un determinado modo de vida; más simplemente, una sociedad se compone de individuos; la manera en que estos se comportan constituye su cultura”.
Toda cultura posee tres características:
1º- Aunque toda cultura vive a través de los individuos, siempre guarda una relativa independencia respecto de los que la practican. Ningún individuo conoce todos los detalles de la vida del grupo. La cultura está en el grupo, pero no todos la comprenden y conocen un su totalidad. Es un patrimonio común, no individual.
2º- Toda cultura toma el aspecto de modelos admitidos, compartidos, apremiantes, en mayor o menor grado, “standardizados”. Para el individuo, los modos de comportamiento y de pensamiento que le ofrece la sociedad son normas que le señalan aquello que el grupo aprueba y que, por lo tanto, se considera necesario.
3º-Toda cultura traduce en sus aspectos ideológicos (costumbres, creencias morales, filosóficas, etc.), la manera en que el grupo ha resuelto el problema fundamental de la adaptación al mundo físico. La división del trabajo para la obtención de los bienes materiales es un ejemplo de ello.

Si es cierto que en el hombre predominan los modos de conducta adquiridos sobre los innatos, los procesos de adquisición deben tomar la forma de una endoculturación, o sea, de una internalización de la cultura, proceso efectuado a través del ambiente familiar en primera instancia y continuado por instituciones más abiertas en años posteriores.
La antropología cultural señala claramente que todo ser humano debe sufrir este proceso de endoculturación sin el cual no podría existir como miembro de una sociedad. En el transcurso de este proceso, el individuo aprende las formas de comportamiento admitidas por su grupo, y tiende, por consiguiente, a adoptar el tipo de personalidad que se considera deseable.
Las instituciones relativas a la manera de educar a los niños son determinantes en el proceso de endoculturación, pues las experiencias infantiles estructuran la personalidad de una manera indeleble. Las primeras experiencias del niño dependen de las actitudes adoptadas por los adultos, y de los standards de comportamiento que cada cultura determina para la educación de los niños y para definir los roles de cada uno dentro de la sociedad. Las actitudes de aceptación o de rechazo, de protección o de indiferencia, de autoridad o de tolerancia; la forma en que se los alimenta, se los ama o se los adiestra.
Según Kimbal Young, , para comprender la formación de la personalidad se deben tener en cuenta dentro de cada cultura los siguientes elementos: regularidad y grado de rigidez del aprendizaje; cantidad de frustración impuesta, cantidad de amor, importancia de las sanciones de control moral, concepción que se impone al niño sobre sí mismo; la forma en que se lo alimenta, se lo desteta, se lo premia o se lo castiga para el control de esfínteres, etc.
Kardiner, con la colaboración de Linton promovió el estudio de Cora Du Bois en las islas Alor.

En esta sociedad en que existe buena alimentación (trigo, arroz, bananas, carnes diversas) las mujeres se ocupan de todo cuanto concierne a los cereales y el cultivo de la tierra; los hombres de todo lo que concierne a la carne (cría, matanza, cocción). Hombres y mujeres comen separadamente, son avaros con la comida y no gustan compartirla. La principal actividad masculina consiste en transacciones financieras; el matrimonio es objeto de complicadísimos tratos. Existen odios familiares, guerras de clanes, robos de niños, pero todo puede arreglarse por dinero. La religión está poco elaborada, el dios supremo es un acreedor impaciente al que hay que satisfacer con sacrificios. Se conoce el papel que desempeña el padre en el nacimiento. Después del parto, la mujer permanece ocho días en su casa y da de mamar al niño; luego, al cabo de quince días retorna al trabajo e interrumpe la lactancia. Privado de su madre durante todo el día, librado al cuidado de sus hermanos mayores que lo alimentan mezquina e irregularmente con legumbres y bananas ya masticadas, el niño trata de succionar los dedos de sus hermanos. Más tarde formará parte de bandas de niños en las que se admite el robo en común y el robo entre sus propios miembros.
En esas condiciones, el niño experimenta intolerables frustraciones desde los primeros días de su vida; al mismo tiempo se encuentra privado del sentimiento de seguridad que emana de la imagen materna: la aparición intermitente de la madre por la mañana y por la noche no mejora la situación; se convierte, más bien, en un irritante adicional porque la única imagen de la madre que puede surgir como consecuencia de su atención episódica está caracterizada por sus rasgos frustrantes. Después, la actitud de los padres no hace sino corroborar la primera incoherencia: falta de estímulo e indiferencia cuando el niño aprende a caminar, indiferencia del padre cuya única conducta estable consiste en humillar al niño y en burlarse de él por medio de mentiras y falsas promesas que confirman en el niño el sentimiento de su impotencia para adaptarse a un mundo donde no se puede confiar. La formación del súper-yo es débil y todo obra a modo de provocar un desmenuzamiento de la conducta, en la que alternan la pasividad y violentas explosiones agresivas.
El tipo de personalidad básica que se desprende de esta civilización se caracteriza por la falta de organización de todas las conductas; esta personalidad básica es ansiosa desconfiada, falta de confianza en sí, indiferente al mundo exterior, impotente para emprender, llena de odio reprimido y de agresión latente. Las vanas transacciones financieras se explican por la hostilidad de todos contra todos y expresan a su manera la ansiedad por el alimento; todo el sistema financiero es una serie de obligaciones por las cuales los deseos inconci9entes buscan su satisfacción. En cuanto a la religión, esta es la proyección directa de la personalidad básica con sus dioses ávidos y frustrantes.
Kardiner destaca en esta sociedad una suerte de círculo vicioso particularmente nítido: una determinada concepción del mundo origina una determinada actitud de los padres con respecto a los hijos; esto determina en los hijos actitudes que a su vez los harán actuar con sus propios hijos en la forma en que sus padres actuaron con ellos.”
[1]

Si en cada cultura , standards culturales idénticos rigen la educación de los niños, es de prever que se crearán en estos, estructuras reaccionales comunes que son, a su vez, causa de la formación en la edad adulta de rasgos fundamentales comunes. Kardiner elaboró el concepto de “personalidad básica” para caracterizar a aquellos rasgos de personalidad que comparten los individuos de una misma cultura por obra de la educación recibida.
La personalidad básica está determinada por las instituciones primarias (organización de la familia, reglas o costumbres de educación, disciplinas básicas) y determina a su vez, las instituciones secundarias (religiones, mitos, sistemas de valores, ideologías, etc.); de este modo resulta ser el nudo de las interacciones entre lo individual y lo social.
Kardiner definió la P.B. como: una configuración psicológica particular, propia de los miembros de una determinada sociedad, que se manifiesta por un determinado estilo de vida sobre el cual los individuos tejen sus variantes singulares.
[1] Filloux, Jean Claude, “La Personalidad”.Eudeba. Bs.As. 1967
Para reflexionar:
¿Como caracterizarías la personalidad básica que genera nuestra cultura?

15 comentarios:

Carla dijo...

Alumna: Carla Rodríguez 4ºA

Reflexión en base a la interrogante: ¿Cómo caracterizarías la personalidad básica que genera nuestra cultura?

En primer lugar considero importante hacer una breve aclaración sobre el concepto “personalidad básica”
Según la Antropología Cultural el concepto de “personalidad básica” vincula a cada individuo con la cultura en la que está inmerso. Y el proceso de endoculturación no es más que un proceso educativo.
Jean Claude Filloux, afirma que es imposible interpretar la conducta del individuo prescindiendo del medio social del cual provienen los estímulos, barreras y modelos que condicionan su acción.
Los autores Sullivan, Horney, Fromm y Kardiner le otorgan gran importancia a la sociedad, concebida ésta como un conjunto de instituciones que poseen un efecto determinante sobre la personalidad.

Hoy en día estamos atravesando por un proceso de grandes transformaciones sociales, la estructura familiar también ha cambiado sus funciones, y éstas, muchas veces, son delegadas a otras instituciones.
No podemos caracterizar de una sola manera la personalidad básica que genera nuestra cultura. Si bien es cierto que somos un conjunto de personas que habitan el mismo país, dentro de él, existe una diversidad cultural muy grande.
Podemos citar casos tan alarmantes como el presentado por la educadora Fanny Garrido responsable del hogar Rescatate, “Hogar para niños que se refugian en la calle”. Nos parecería inconcebible pensar que en pleno Siglo XXI, donde reina la ciencia, la tecnología, etc. Un niño de nuestra sociedad no sepa lo que es una “funda” o como colocar sábanas en una cama. Pero los testimonios lo demuestran. El contexto donde estos niños se han desarrollado, (la calle) y la carencia en cuanto a educación, atención y cuidados que han tenido los ha llevado a tal punto.
Son niños que desde corta edad se ven obligados a salir a la calle y sobrevivir a costa de muchos peligros, donde escasean los alimentos y el abrigo. Se ven forzados a consumir sustancias adictivas y perjudiciales para su salud como forma de evadir su frustrante situación de vida.
El tipo de personalidad básica que se adjudica a este grupo cultural, se asemeja mucho al de los niños de las “Islas Alor”, es decir: personalidad desconfiada, insegura, desganada, con sentimientos de impotencia frente a su situación, llenos de odio y reprimido y angustia.
Por otra parte, encontramos caracteres de personalidad básica muy diferentes a los citados anteriormente. Rasgos que comparten los individuos (jóvenes y adolescentes) que han recibido una educación basada en la tecnología. Son el conjunto de individuos denominados “Generación 2.0”. Este grupo humano comparte rasgos característicos que los diferencian mucho de sus antecesores.
Estos jóvenes están acostumbrados a la cacofonía, es decir a la existencia de múltiples estímulos simultáneos. El silencio les incomoda.
A partir de estos dos ejemplos vemos que nuestra cultura genera variados tipos de personalidad básica. Y esto se debe al contexto y a la educación que reciba cada grupo humano.

verónica dijo...

Si bien es necesario aclarar que no existe una única y exclusiva personalidad básica, en la medida que esta, es determinada por la cultura. La cual varía dentro de los diferentes contextos y con las distintas edades de la persona.
Partiendo de que el hombre posmoderno, se encuentra en un estado de desequilibrio con el cosmos, lo cual lo lleva a ubicarse en una era del vacío, donde no encuentra sentido para todo lo que hace. Determinando que su personalidad se configure en la mayoría de los casos por sentimientos de frustración, abandono y soledad. Así como por la falta de confianza en sí mismo, de tolerancia y empatía frente a sus pares.
Hoy es cada vez es más egocéntrico, sólo se preocupa por si mismo, motivado por alcanzar el poder, el bienestar económico y el confort.
Desvalorizando las conductas que forman parte del mundo interior de la persona.
También es configurada esta personalidad, por la búsqueda de la superación y el perfeccionamiento constante, producto de encontrarnos inmersos en una sociedad donde la cultura crece notablemente a ritmo acelerado gracias a los avances tecnológicos.
Alumna:Verónica Cabrera 4 a

andres dijo...

Noria y Salomone. 4°A.

Reflexión en base a la interrogante:
¿Cómo caracterizarías la personalidad básica que genera nuestra cultura?

Nuestra sociedad, se ha caracterizado por ser muy sobreprotectora; siempre y cuando estemos hablando de la misma, respecto de nuestro núcleo familiar. Esto no quiere decir que sea en todos los casos iguales, puesto que no todas las familias generan ese ambiente cálido que forma al niño en un clima de gozo y bienestar; condicionando las pautas de carácter moral, psicológico, actitudinales, etc. referentes al mismo.
Todos aportamos parte de nuestro ser para formar ésta, nuestra sociedad, la cual influye también de manera progresiva en nosotros haciendo en parte a la persona. Se vuelve entonces una relación de caracteres recíprocos que van de un lado para otro alimentando ambas partes; con el fin de idealizar, ejemplificar, diferenciar y caracterizar por sí mismo nuestro propio núcleo o radio de acción como grupo humano.
Somos protagonistas en cuanto a formar nuestro espacio y distinguirnos por lo que nos caracteriza, pero ésta al mismo tiempo también influye sobre nosotros condicionando nuestra forma de accionar, de pensar, de reaccionar y por sobre todo; de formar, concretar las cosas. Todos somos seres individuales, la sociedad; nuestra sociedad impone condicionantes que requieren variedad respecto a los individuos que la integran. Por lo tanto, de acuerdo a esas variantes, es como se va formando paulatinamente nuestro entorno y las reglas que surgen para el equilibrio del mismo. Dentro de nuestra cultura; hay una serie muy variada de condicionantes, que conllevan a la formación de personalidades muy variadas; culminando con el surgimiento de "clanes" o "tribus" sociales muy diferentes unos de otros. Estos mismos a pesar de las diferencias, han podido convivir medianamente bien, sin mayores necesidades de cambios debido a la variedad propiamente dicha; es decir, que los seres humanos que integran el hoy de nuestra realidad social, más allá de las diferencias evidentes, viven y se limitan a lo dicho dentro de su propia esfera. Lo que no quiere decir que no puedan llegar a haber diversos enfrentamientos y con los mismos, repercusiones que por lo general (salvo algunos casos) no pasan a mayores.
Cada uno de nosotros somos conscientes de nuestras diferencias y aptitudes para accionar como los "actores sociales" que somos dentro de nuestro radio. Depende de cada uno de nosotros también la forma en que procedemos dentro de la misma y pensar cómo lo hacemos; ya que estas mismas repercutirán y quedarán registradas dentro de la misma.
nuestra personalidad básica, primera, formadora de nosotros mismos, depende en gran parte de los estímulos que la sociedad misma nos impone, pero también depende de nosotros mismos como individuos colectivos de "ésta" nuestra sociedad formar a la misma, para que la misma también nos forme a todos por igual; tanto de manera colectiva como individual. Nuestra cultura se caracteriza por tener ese dejo de elementos individuales, lo que ha hecho que se formen sendos grupos sociales; los cuales han podido llegar a convivir en el mundo contempráneo.

Alejandra TURNES dijo...

Personalidad Bàsica: reflexión
El hombre de hoy ha encontrado en la tecnología actual un medio de amparo al vacío que como individuo le tocó vivir, en este tiempo posmoderno. Hablar de un solo tipo de personalidad es estar negando las caracteristicas que este tipo de hombre ha desarrollado.
La escuela, ganeradora de conductas humanas, no es hoy por hoy el centro absoluto generador de cultura.Se enfrenta a diferentes obstáculos que le impiden el control de los individuos. Cada individuo se va vincular con la cultura en que se desarrollla, de modo diametralmente opuesta a otro individuo. Los recursos utilizados para desarrolllarse plenamente son cada vez más elaborados.
El llamado proceso educativo, queda de ese modo supeditado a los diferentes sucesos por los cuales el ser se vea rodeado.
Esa endoculturación no puede escapar a los múltiples estímulos por los cuales, en ese medio social el individuo es "bombardeado" de manera permanente, que de alguna manera directa o indirectamente condicionarán su actitud.
Sostener la postura de algunos autores que sostienen que la personallidad es el producto de la igerencia de diferentes instituciones es dejar en olvido el fracionamiento que sufren las sociedades actuales con respecto a lo que se considera sólido para oficiar de parámetro de norma a seguir.
Las grandes instituciones sociales tienden a sufrir colapsos lo que provoca una ruptura en el órden social. Esto lleva a que el hombre, ante su gran desamparo "socio-emocional", busque en otros medios aquello que la sociedad a la cual pertenece no ha sabido suplir en el ámbito educacional, o simplemente la gama de oportunidades para acceder a ella no fue hecho respetando las expectativas que el ser, como fruto social desea ver satisfechas.
Por eso vemos que la cultura genera diferentes tipos de personalidades, respondiendo a las características que las individuos que la integran poseen-
Alumna:Alejandra Turnes

María José dijo...

Considero que la personalidad básica que genera nuestra cultura se caracteriza por estar impregnada de conductas contradictorias. El niño desde que nace se encuentra inmerso en instituciones como la familia (el que la posee) en la que le "enseñan" determinadas pautas de lo que debe y no debe hacer, pero al mismo tiempo observa como sus progenitores realizan aquello que se le inculcó que no se debe efectuar (como por ejemplo conductas agresivas).
Lo mismo sucede cuando el niño llega al Jardín de infantes o a la escuela donde continúa viviendo experiencias contradictorias. Él ya trae consigo ciertos comportamientos que con frecuencia no coinciden con lo que la escuela espera de él. Al mismo tiempo dentro de la institución escolar, por un lado le pedimos que nos escuche, que no grite, que respete al resto de los compañeros y a los docentes, etc, pero ¿nosotros siempre lo escuchamos? ¿no gritamos?...
Cuando le preguntamos a los niños cuáles son las normas que debemos respetar en clase, nos repiten en el discurso "no hay que pelear, tenemos que escucharnos, levantar la mano para hablar..." pero al instante están efectuando lo que dijeron que no se debe hacer, lo cual nos enoja y nos olvidamos que estos son los modelos que les estamos enseñando. Es una educación llena de contradicciones la que inconcientemente le estamos brindando, porque es la misma que nososotros recibimos. Poseemos características individuales pero existen rasgos generales, standars de comportamientos a los cuáles no podemos escapar. Las instituciones relativas a la manera de educar a los niños son determinantes en el proceso de endoculturación, las experiencias infantiles estructuran la personalidad de una manera indeleble. Esta personalidad depende de las actitudes adoptadas por los adultos, y en nuestra cultura estas actitudes están llenas de contradicciones.

gabriela dijo...

¿Cómo caracterizarías la personalidad básica que genera nuestra cultura?

La personalidad básica que genera nuestra cultura se caracteriza por el consumo de tecnología: celulares, computadoras, también ropa, comida, la gente busca conservarse joven, invierten en tratamientos estéticos, quieren vivir “enseguida”, aquí y ahora.
La antropología cultural señala que el ser humano debe sentir el proceso de endoculturación, de lo contrario no podría existir como miembro de una sociedad. En este proceso el individuo aprende formas de comportamiento a través del ambiente familiar, de su grupo y continua por instituciones más abiertas en los años siguientes. Hay una interacción entre lo individual (subjetivo) y la sociedad (objetivo), necesitamos internalizar la cultura.
La educación que recibimos moldea n nuestra personalidad a tal punto que nuestros gustos, preferencia y valores están social y culturalmente determinados.
Somos una especie de “presa” de nuestra formación inicial.
Gabriela Gallo

Vale Reyes dijo...

Andreina y Valeria:

Primero que nada consideramos importante, definir el concepto de personalidad básica. Según la Antropología Cultural, la misma vincula estrechamente a cada individuo con la cultura en la que está inmerso. Y el proceso de endoculturación no es más que un proceso educativo, concibiendo a la educación en su forma más amplia.
La personalidad básica se define de acuerdo a la cultura en la que esté inmerso el individuo, entendiendo por cultura al conjunto de normas, valores, estandars de comportamiento que traducen el modo de vida del grupo. A partir de lo mencionado anteriormente podemos concluir que la personalidad es un producto psicosocial.
La antropología señala claramente que todo ser humano debe sufrir el proceso de endoculturación, sin el cual no podría existir como miembro de una sociedad. Por lo tanto, consideramos importante, que las instituciones educativas en su actuar diario, son determinantes en este proceso, pues las experiencias infantiles estructuran la personalidad del niño en su forma indeleble.
Actualmente existen en nuestra región, múltiples subculturas a causa de las distintas transformaciones que se suceden día a día, lo que tiene como consecuencia una diversidad de personalidades, y ésto es loque hace que enseñar sea cada vez más complejo, porque requiere abordar esa inmensa diversidad.

Silvana dijo...

Cristina, Kharol, Verónica.C, Karina y Silvana. 4ºB

¿Cómo caracterizarías la personalidad básica que genera nuestra cultura?

R: Creemos pertinente aclarar que la personalidad básica para nosotras tiene que ver con varios aspectos, como se plantean a continuación: la abstracción psicológica: todo hombre es, desde ciertos puntos de vista: 1) como todos los otros hombres, 2) como algunos otros, 3) como ningún otro. Es decir, que todo hombre tiene una naturaleza humana, una personalidad básica, una personalidad individual.
Los grados de generalidad de que el hombre es susceptible con la acción de los “determinantes” que ejercen sobre él y entre los cuales se distinguen cuatro: la constitución fisiológica, la pertenencia al grupo, el rol y las situaciones propias de la historia singular. La personalidad del individuo es el producto de disposiciones heredadas y experiencias ligadas al ambiente, las similitudes de las experiencias y de la herencia tenderán a producir características de personalidad semejantes en individuos diferentes.
La personalidad básica parece entonces una abstracción legítima no sólo porque en efecto se puedan hallar semejanzas entre los individuos sino porque se puede determinar las causas de esas semejanzas en la socialización de esos individuos, en la acción que una misma cultura ejerce sobre ellos. Cuando se considera, por el contrario, las disposiciones biológicas o los acontecimientos que señalan una vida, el efecto de las causas particularidades es, a su vez, particular y obliga a considerar el individuo como singular. Pero de todos modos el individuo es el resultado de ciertas causas y por sí mismo no es nada: lo que hay en él de único es también un efecto de lo que en él hay de general, y la elaboración de esas causas autoriza a adoptar, a su respecto, diferentes puntos de vista.
El individuo es único, y paradójicamente, se puede decirlo de todo individuo, o sea del individuo en general, y esto advierte ya que no se puede decir que el individuo es único porque es real y porque, en cuanto real es resultado de un conjunto singular y singularizante de circunstancias; le corresponde ser único, es un rasgo de su ser: tiene una personalidad. Tener una personalidad no es sólo un don natural sino una obra del yo sobre sí mismo.
La personalidad básica es también una norma: expresa la normatividad del grupo y propone al individuo una cierta manera de vivir que puede, por otra parte, adoptar más o menos consciente y voluntariamente.
La personalidad básica aparece como una norma porque no es sólo producida en el individuo por la socialización sino más o menos confusamente descubierta por él sobre los otros y aceptada.
El individuo específico de la cultura es también el individuo estándar, o el llamado “hombre – ideal” o “personalidad aprobada”. Más aún, si existe socialización, es quizás porque hay ante todo una norma: la sociedad no actúa sobre el hombre como sobre las cosas, no lo determina sino obligando su consentimiento de modo que no obedece a una ley natural sino que se somete a una ley moral y siente la coacción como obligación.
La media es por lo tanto lo normal, pero lo normal tiene valor de norma porque procede de una normatividad que es ante todo, en este caso, la de la sociedad. Ya que a la sociedad se le debe atribuir verdaderamente la elaboración de la personalidad básica concebida como norma por el individuo.
Ese hombre ideal es un modelo para los miembros de la sociedad.
La personalidad básica expresa también lo que hace que la sociedad, tal como se quiere a sí misma, puede durar: la personalidad básica es de modo que el mantenimiento y la cohesión de la sociedad sean preservados.
Se puede comprobar que la personalidad básica es una norma cuya iniciativa como tal pertenece a la sociedad, mediante la existencia, en toda sociedad, de individuos que no pueden conformarse a esa norma y que se los denomina “marginales”.
En nuestra sociedad, creemos que todos los aspectos nombrados anteriormente, están estrechamente vinculados al individuo, y a la interacción entre ellos.

Nataly dijo...

¿Cómo caracterizarías la personalidad básica que genera nuestra cultura?

La personalidad básica es formada por todas aquellas características comunes de los miembros de una sociedad producto de las instituciones primarias: familia, educación, y a su vez es lo que determina las instituciones secundarias de la sociedad como la religión, mitos, valores, ideologías.
La personalidad básica se define entonces, de acuerdo a la cultura, ya que es un producto de la misma pero es muy importante resaltar que es imposible caracterizarla de una sola forma, dentro de una misma cultura existen personalidades que se asemejan, determinadas por la misma; pero cada una es propia y diferente aunque posean rasgos comunes.
Cada individuo brinda algo de sí mismo para formar la sociedad en la que está inmerso. La misma incide también en la formación de cada uno de nosotros como personas, formándose de esta manera una relación recíproca entre la sociedad y cada ser perteneciente a la misma. De esta forma, se va configurando un determinado conjunto o grupo humano con ciertas características que lo conforman.
Hoy en día existen diversas subculturas que son producto de los cambios determinados por lo mencionado anteriormente acerca de que cada personalidad es propia y por ende existen diversas personalidades.


Andrea Marinoni
Rosana Monteblanco
Verónica Fleitas
Nataly Peraza

Mariana dijo...

La definición de personalidad resulta, en el mejor de los casos, extremadamente amplia y tal vez imprecisa.

SOSTENEMOS que personalidad es el conjunto de modalidades adaptativas que el individuo utiliza en su contacto cotidiano con el ambiente en que se desenvuelve, es el conjunto, relativamente durable, de rasgos y patrones de conducta que presiden el conjunto de situaciones interpersonales características de la vida humana.
La personalidad la podemos definir como el auto esquema del individuo que comprende sus características psicofísicas y se manifiesta en el comportamiento y estilo cognoscitivo peculiar ante las diversas situaciones del medio ambiente.

Como plantean Fullat, Vygotski, Leontiev, y muchos otros- la educación está en la génesis de lo humano. Solo afloran, surgen y se desarrollan las conductas “emergentes” o del tercer nivel, -es decir todas las conductas catalogadas como propias del ser humano (creatividad, lenguaje conceptual, pensamiento lógico, conciencia de sí, imaginación proyectiva, etc)- cuando el niño está en contacto con los demás humanos.
En nuestro país, cada vez desde más temprano los niños se ven obligados a concurrir a Instituciones, teniendo éste un fuerte impacto en la personalidad de ellos. De esta manera se genera un contacto más fluido con otras personas, no sólo con su familia. Así a lo largo de la historia los valores se han ido modificando y por lo tanto la concepción de lo qué es ser un “ser humano”.
El concepto de “personalidad básica” vincula estrechamente a cada individuo con la cultura en la que está inmerso. Y el proceso de endoculturación no es más que un proceso educativo, concebida a la educación en su forma más amplia.
Uno de los pioneros de la antropología cultural, Herskovitz, dice:
“Una cultura es el modo de vida de un pueblo, en tanto que una sociedad es el conjunto organizado de individuos que siguen un determinado modo de vida; más simplemente, una sociedad se compone de individuos; la manera en que estos se comportan constituye su cultura”.
Para finalizar podríamos decir que a través de esa interrelación que se da entre la cultura y el individuo se va conformando esta personalidad básica.


Analía Guichón, Tatiana Ortellado y Mariana Suárez. 4ºA

Eli dijo...

Reflexión en relación a la interrogante planteada: ¿Como caracterizarías la personalidad básica que genera nuestra cultura?

Cada cultura configura un tipo de "personalidad básica" (Kardiner-Linton). En efecto, sentimientos de pérdida de identidad, crisis de los sistemas valorativos, intensas experiencias de soledad y desamparo, son características de las personas en nuestras sociedades actuales. Los individuos padecen desconcierto, sienten que las metas de la vida se vuelven inalcanzables, que las posibilidades para sus hijos son escasas, y no encuentran suficiente apoyo social o psicológico.
La vivencia personal es de fracaso, soledad, ansiedad, pesimismo y desesperanza, lo cual conlleva a la emigración hacia otros países con la esperanza de revertir sus situaciones actuales, lo que en ocasiones no suele pasar y aumenta aún más su fracaso o la inclinación hacia adicciones.
Si bien es muy difícil sostener con rigor científico relaciones causales inequívocas entre los factores socioculturales y los desórdenes de personalidad, empíricamente puede sostenerse la idea de que algunos cambios sociales traumáticos pueden favorecer el desarrollo de estas patologías.
Cuando la crisis del orden social llega a extremos desastrosos, con una acelerada caída de los valores ético-morales y empobrecimiento de amplios sectores de la población, los individuos quedan expuestos a todo tipo de sufrimientos. La situación de exclusión social alcanza niveles dramáticos, la inseguridad y la incertidumbre hacen caer en una profunda desesperanza.
Esto puede provocar un derrumbamiento yoico que según la fortaleza del psiquismo de las personas, conducirá a distintos grados de desestructuración de la personalidad.
Factores sociales desfavorables pueden condicionar la vulnerabilidad de la personalidad, o bien, obrando sobre personalidades vulnerables, propiciar el desarrollo de cambios y trastornos de la personalidad, así como patología del eje ansiedad, pánico, depresión, manifestaciones psicosomáticas, suicidios.
Los efectos son más intensos cuando impactan sobre sujetos que están atravesando crisis vitales, especialmente en la infancia y la adolescencia.
Estas características de la personalidad básica que comparten los individuos de nuestra sociedad pueden ser revertidas a través de las instituciones primarias y secundarias en las que somos formados.
“la educación debe preparar a los individuos para que sean capaces de tomar decisiones que los lleven a enfrentar los problemas que se les presentan (y no huir de ellos), lo cual contribuye a la formación de la personalidad básica del individuo; ya que esta, es una configuración psicológica particular, propia de los miembros de una determinada sociedad, que se manifiesta por un determinado estilo de vida sobre el cual los individuos tejen sus variantes singulares”.

Rossana Leguizamo y Eliana Rodríguez
4to año B

Victoria dijo...

Victoria y nellyana

Primero debemos aclarar el concepto de “personalidad básica” que vincula estrechamente a cada individuo con la cultura en la que está inmerso. Y el proceso de endoculturación no es más que un proceso educativo, concebida a la educación en su forma más amplia. Esto significa qu el concepto de educación y las teorías o paradigmas han ido cambiando a través del tiempo, al igual que el concepto de familia, es decir, se concebía a la educación solamente formal, la que se brinda en la escuela, en las instituciones, pero el hombre es educado desde el momento de su concepción, es un proceso que dura lo mismo que su propia vida, es decir, desde su concepción hasta su muerte. Las familias también han cambiado y por lo tanto el concepto de cultura también por la diversidad de familias que encontramos en las sociedades.
No hay un tipo de personalidad básica. Últimamente vemos que se han formado grupos sociales con diferentes intereses que influyen en la personalidad de todos.

Elisa, Mariangel y Aldo dijo...

Como consecuencia de que vivimos en una cultura que sufre modificaciones y teniendo en cuenta que la personalidad básica posee dependencia con respecto a esta, esque se puede afirmar que no existe una única personalidad básica.
La personalidad guarda estrecha relación con la cultura y sociedad en que habita el individuo. Pero también sabemos que la sociedad es producto de la educación recibida por sus integrantes. Por tal motivo, el rol del docente es preponderante en generar personas que alcanzan un nivel de autonomía que guíe a los individuos a correctas formas de actuar.
El tipo de personalidad que prolifera en la época actual tiene relación con múltiples sentimientos de egocentrismo, frustración, egoísmo. Pero también es cierto que existen individuos con personalidad de superación de mirar hacia horizontes lejanos. Por eso que cuando se habla de personalidad básica surge una dicotomía entre distintas visiones sobre la personalidad que genera nuestra cultura.
Es necesario destacar que la personalidad se construye paulatinamente y en ésta influyen infinidad de factores, por este motivo es esencial el rol de la educación, puesto que vivimos en una sociedad donde las costumbres no tienen un común denomiador como en lo tenía anteriormente.
Consideramos que la escuela debe velar por respetar la personalidad de sus individualidades, pero existen pautas que deben ser asumidas por todos los integrantes como lo son el respeto, la tolerancia, compañerismo, valores estos que deben ser innerentes a cualquier ser humano.

MALENA dijo...

La personalidad básica que caracteriza nuestra cultura es la que exopone los valores de la posmodernidad, como por ejemplo todo lo exterior, los avances tecnológicos y el individualismo.
Todo aquello que genera en el individuo la necesidad de estar inmerso, al tanto es lo que desarrolla la personalidad básica.
Es lo que desarrolla la antropología cultural, mientras el sujeto esta inmerso en una cultura, para adaptarse a ésta adopta determinadas pautas y se forma en ella, esto es educación.
Creo que en la actualidad , pero en el hoy por hoy, una gran cantidad de individuos estan mirando un poco más hacia adentro y comienzan a considerar en interior de las personas como algo más grande e importante que el aspecto físico, lo exterior y lo material que es lo que gobierna desde un tiempo a esta parte a la mayoría de las personas.

Ana Karen dijo...

Karen Gil- Magela Dodera.
¿Como caracterizarías la personalidad básica que genera nuestra cultura?

Estamos de acuerdo que cuando el niño entra a la escuela trae consigo una infinidad de conductas, comportamientos y habilidades que fueron enseñadas desde el ámbito familiar, como por ejemp0lo hablar, relacionarse con los demás ,etc. Ya tiene de alguna manera un camino recorrido.
Pero a esto hay que agregar lo que sostiene Karen Horney, Erich Fromm, Kardiner, que le conceden una primerísima importancia al determinante social, concebida la sociedad como un conjunto de instituciones que poseen un efecto determinante sobre la personalidad.
Actualmente el tipo de personalidad que genera nuestra cultura es el individualismo, el egocentrismo, la belleza, etc. Es decir una mirada externa de las cosas y también de los sentimientos.
Por eso es tan importante el rol de la educación, para no obviar la diversidad sino para aprender a convivir con ella.
Como plantean Fullat, Vygotski, Leontiev, y muchos otros- la educación está en la génesis de lo humano. Solo afloran, surgen y se desarrollan las conductas “emergentes” o del tercer nivel, -es decir todas las conductas catalogadas como propias del ser humano (creatividad, lenguaje conceptual, pensamiento lógico, conciencia de sí, imaginación proyectiva, etc)
Podemos concluir entonces que Cultura y personalidad son dos conceptos estrechamente relacionados que se ocupan de las pautas de pensamiento, sentimiento y conducta: la personalidad se centra en el individuo y la cultura en una población.